viernes, 5 de septiembre de 2008

Cuento para santiago

Había una vez un perro que se llamaba Colita, que corría por la orilla del ríocon un pedazo de carne en la boca, y viéndose reflejado en el agua, le quiso quitar lo que estaba comiendo y se le cayó la de él. Moraleja: el que lo ajeno codicia, lo suyo pierde con justicia, que sería lo mismo que hay que vivir y dejar vivir.